Muchas veces intentamos poner palabras a sentimientos y emociones que tenemos pero no sabemos cómo expresarlas. Quizá en algún momento de tu vida lo hayas sentido o puede que incluso al leer este post te des cuenta de que sufres el síndrome del impostor. 

7 de cada 10 personas ha sufrido el síndrome del impostor en algún momento de su vida (Dra. Valerie Young).

¿Qué es el síndrome del impostor?

Si alguna vez has sentido que no eres lo suficientemente bueno en las actividades que desempeñas y que todos tus éxitos se deben a golpes de suerte o a la casualidad, entonces estás bajo el influjo del síndrome del impostor.

Este trastorno psicológico hace que la persona que lo padece se vea un fraude ante los demás y sienta un miedo constante a que la descubran.

Algunas de las causas que lo provocan pueden ser:

  • Dinámicas familiares. Suele ocurrir al vivir a la sombra de un familiar exitoso.
  • Presión desde la infancia. Vivir desde la niñez bajo el halago de su inteligencia puede provocar que en el futuro no quieran defraudar a aquellas personas que les tienen tanta estima. Dudan de sus habilidades y creen que son sobrevaloradas por el resto.

Además de ello, podemos catalogar dos niveles de síndrome del impostor:

  • Más temporal: se suele sufrir al comienzo de una nueva actividad o reto, pero se supera con el tiempo y experiencia.
  • El segundo es más grave y persistente. Es necesario trabajar internamente para solucionarlo.

Tips para solucionar el síndrome del impostor

Es importante ponerles solución ya que afecta directamente a nuestra salud mental. Las personas que lo sufren desarrollan hábitos de sobreesfuerzo y genera mucho estrés. Además, también afecta a nuestro desarrollo profesional. 

Pensar que no eres capaz de algo te hace más conservador, por eso es raro que se arriesguen o pidan aumentos de sueldo y ascensos (Elisa Sánchez, psicóloga laboral).

Consejos para superarlo:

  • Estúdiate a ti mismo/a. Haz una lista de tus puntos fuertes. Todos tenemos algún talento.
  • Acepta los cumplidos. No les quites importancia y acéptalos de buena gana. Prohibido el “no es para tanto”.
  • Enfréntate a tus dudas. Cuando las dudas te asalten respóndete como lo harías con un amigo. No te machaques.
  • Rompe la dependencia a la opinión de los demás. Todos podemos equivocarnos.
  • No te obsesiones. Es imposible ser perfecto en todo. Acéptate y relájate. Disfrutando más de tu trabajo ganarás seguridad.
  • Asesoramiento profesional. Si estos sentimiento perduran no dudes en acudir a un profesional.

Nosotros sabemos que no eres un impostor. Cree en ti y ¡a por todas!