A punto de cumplir casi 6 meses desde que el BOE comenzó a exigir a las empresas registrar la jornada laboral de sus trabajadores, hay quienes todavía se preguntan cuáles son los motivos que han provocado que esta normativa sea obligatoria.

Hemos hablado con David Tello, asesor laboral y socio director en G | R | A Asociados en Valencia para que nos cuente qué situación es la que ha empujado a tomar esta medida.

Queda claro que una medida de este calibre tiene que tener unas razones de peso que obligan a las empresas a cambiar esta situación radicalmente. Pero antes de conocer cuáles son estas causas, recordemos que esta ley tiene un objetivo muy positivo para todos a medio largo plazo y es asegurar el cumplimiento de los horarios en el trabajo, además de evitar abusos laborales y fraudes por no pagar o compensar las horas extras.

Causas que han provocado la obligación de registrar la jornada laboral

Tras una interesante charla con David, nos traslada una situación que viven los empresarios actuales y es la dificultad que existe al intentar adaptar su empresa al marco legal que rige ciertas prácticas empresariales, sobre todo la relacionada con la materia de tiempo de trabajo y las necesidades en cuanto a volumen de trabajo en cada empresa.

No siempre es posible adaptar a la legalidad una empresa. Hay tantas empresas como ideas de negocio y cada empresa es única, por lo que estandarizar la ley para que se adapte a cada empresa, cada sector profesional y características y necesidades de cada una es prácticamente imposible.

¿La solución? Pues intentar ajustarse al marco legal. Pero también depende del empresario que sea responsable de ello. Tal y como nos cuenta David, hay tantos estilos de empresarios como personas existen, pero podemos resumirlo en 3 tipologías de empresario y la popular “picaresca española

La “picaresca española” y la manera de ser de los empresarios españoles 

Queda claro que no se puede generalizar, pero ante un problema hay diferentes maneras de reaccionar. Los empresarios españoles suelen actuar de alguna de estas tres maneras a la hora de adaptar su empresa a la ley, veamos:

  • El empresario (que intenta ser) legal. Es consciente de la dificultad legal de adecuar su necesidad en cuanto a tiempos de trabajo de sus empleados. Este tipo de empresario se guía por  su “buena fe”, y como no encuentra la manera la manera de legalizar esta situación porque el marco legal no contempla ciertas casuísticas, entonces tratan de compensar un mayor volumen de trabajo a sus empleados mediante incentivos, retribuciones voluntarias o bonus. Pero lamentablemente, esta práctica tampoco es legal.
  • El empresario aprovechado. Se trata de un perfil que implementa malas prácticas y que se ciñe al convenio establecido en cuanto a horas laborales pero que exige a sus trabajadores asumir la carga de trabajo extra. 
  • El empresario abusivo. Es el empresario que sabe de antemano que existe una carga de trabajo mayor que la reflejada en los contratos de los empleados. Exige a sus empleados trabajar ciertas horas con contratos con menos horas que las que les exige.

Toda esta situación, provocada en ciertas ocasiones por una sistema legal demasiado rígido para las empresas y, también, por el carácter legal del empresario, se ha puesto en conocimiento en manos de las autoridades quienes se valen de esta nueva ley para poner solución a esta situación de abuso a trabajadores.