Si son importantes las relaciones entre compañeros y entre departamentos de una misma empresa, no lo son menos las relaciones con el exterior: personas reconocidas en el sector, influencers, empresas destacadas y sus responsables… Por ello, no se debe perder la oportunidad de salir al exterior y conocerlas, preguntarles acerca de su éxito, de su trabajo, su modo de liderar.

A este tipo de prácticas se les llama networking, lo que traducido al español es “trabaja tu red de contactos”. Para ello, se debe incidir en cuidar la imagen y la comunicación que se crea de cara a un grupo desconocido de gente, mantener una postura proactiva, abierta al exterior y que invite a establecer una conversación. Además, debemos generar notoriedad, lo que no significa que nos convirtamos en el centro de atención de la reunión, pero al menos que hablemos de nuestro proyecto como algo interesante que a la gente le apetezca escuchar.

Por ello, se deben de seguir unas pautas:

  • Perder el miedo a hablar en público. No todo el mundo es capaz de exponer delante de un grupo de gente sin ponerse nervioso. Para ello, existen una serie de técnicas de relajación y de lenguaje para conseguir llegar a nuestros receptores.
  • Contactar previamente a las personas con quién tengamos mayor interés por hablar (o por desvirtualizar). Si sabemos de antemano que van a estar presentes, es mejor avisarles de que nos presentaremos.
  • Es muy importante no olvidar las tarjetas de visita para ofrecerlas a posibles clientes o colaboradores.
  • Ensayar el conocido “elevator pitch”. Unos pocos minutos dedicados a hablar sobre nosotros mismos, nuestro proyecto, nuestro papel en él y a que nos dedicamos. Debe de ser entretenido y conciso, si tienen alguna duda o realmente están interesados serán ellos mismos quienes querrán realizar unas preguntas o que se les informe más a fondo sobre el mismo.

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